Diez mil personas marchan por su libertad
París, poco antes de las elecciones: diez mil gays y lesbianas salen a la calle y cambian la política francesa.
El 4 de abril de 1981, las calles del Barrio Latino de París se llenaron de personas que hasta entonces habían preferido permanecer invisibles. Unos diez mil gays y lesbianas marcharon de la plaza Maubert al Centro Pompidou. Era la primera manifestación nacional por los derechos y libertades de los homosexuales en Francia, y eclipsó todo lo anterior.
La había convocado el Comité d'urgence anti-répression homosexuelle, el CUARH. La federación se había fundado casi dos años antes y reunía a grupos gays, lésbicos y religiosos. Sus reivindicaciones eran concretas: la homosexualidad debía desaparecer del catálogo de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, y el derecho penal debía dejar de perjudicar a las relaciones entre personas del mismo sexo con una edad de consentimiento más alta. Esa norma especial se remontaba aún al régimen de Vichy.
El momento no era casual. Francia estaba en plena campaña presidencial, y los organizadores querían obligar a la política a definirse. El Partido Socialista envió a una representante de su dirección. Por la noche hubo fiesta en la Maison de la Mutualité, donde el escritor Yves Navarre leyó un mensaje de François Mitterrand. Hoy se considera muy probablemente inventado.
Real fue, en cambio, lo que vino después. Pocas semanas más tarde, Mitterrand prometió públicamente que con él la homosexualidad dejaría de ser delito. En mayo ganó las elecciones. En el verano de 1982 promulgó la ley que suprimió del Código Penal la última disposición penal especial contra los homosexuales.
Para el movimiento, aquel sábado fue un punto de inflexión. Por primera vez, los gays y las lesbianas de Francia habían demostrado ser una fuerza política con la que había que contar. Solo en 1993 un Orgullo de París volvió a sacar a tanta gente a la calle. Hoy, cada año, cientos de miles de personas recorren la ciudad.