Cuando Weibo quiso desterrar los contenidos gays
Weibo quería barrer de la red los contenidos gays. Tras tres días de protesta bajo #SoyGay, la prohibición era historia.
El 13 de abril de 2018, Sina Weibo, una de las mayores plataformas de redes sociales de China, publicó un breve comunicado. Durante tres meses quería limpiar cómics, juegos y vídeos que mostraran pornografía, violencia u homosexualidad. Invocaba la ley de ciberseguridad y prometía una comunidad «clara y armoniosa». Decenas de miles de publicaciones ya habían sido borradas.
La respuesta llegó más rápido de lo que esperaban los responsables. Una popular cuenta LGBT cesó su actividad alegando fuerza mayor. Entonces, usuarias y usuarios recuperaron una etiqueta de siete años atrás: #我是同性恋, «Soy gay». En pocos días se usó cientos de miles de veces. Una madre de Shanghái escribió sobre su hijo gay y sobre lo orgullosos que ambos estaban de su país. Precisamente por eso dolía la equiparación con la violencia y la pornografía. En Sichuan, activistas ofrecieron abrazos en plena calle, con los ojos ocultos tras máscaras arcoíris.
Entonces se pronunció una voz con la que casi nadie contaba. El Diario del Pueblo, portavoz del Partido Comunista, advirtió de que no había que confundir la homosexualidad con contenidos vulgares.
El 16 de abril, Weibo dio marcha atrás. La campaña ya no iba dirigida contra los contenidos homosexuales, sino solo contra la pornografía y la violencia. Agradeció educadamente el «debate y las sugerencias».
Fue un éxito poco común en un país que solo había despenalizado la homosexualidad en 1997 y la había retirado de la lista de trastornos mentales en 2001. No hubo disculpa, y la censura de contenidos queer en cine y televisión continuó. Aun así, aquellos días de abril mostraron cuántas personas en China ya no querían callar.