El fin de una ley colonial
Cinco jueces, una sentencia unánime: cómo la India rompió por fin en 2018 con la sección 377.
El 6 de septiembre de 2018, el Tribunal Supremo de la India declaró inconstitucional una norma penal más antigua que la propia república. La sección 377 del Código Penal indio databa de 1860 y la había introducido la administración colonial británica. Castigaba las llamadas relaciones carnales contra natura con penas que llegaban hasta la cadena perpetua. En la práctica, se refería sobre todo al sexo entre hombres.
Cinco jueces y juezas decidieron por unanimidad. El caso se tramitó con el nombre del bailarín Navtej Singh Johar, que había acudido a los tribunales junto con otras personas abiertamente lesbianas y gays. La sala concluyó que la disposición vulneraba los derechos fundamentales a la igualdad, la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad, y la calificó de arbitraria. La jueza Indu Malhotra afirmó que la historia debía a la comunidad queer una disculpa por el sufrimiento que había tenido que soportar durante generaciones.
El camino hasta allí fue largo y sinuoso. En 2001, una organización contra el sida de Delhi había presentado una demanda porque la norma hacía prácticamente imposible su labor de prevención. El Tribunal Superior de Delhi le dio la razón. Cuatro años después, el Tribunal Supremo anuló esa sentencia y declaró que una reforma era asunto del Parlamento. Para muchas personas que entretanto habían salido del armario, fue un golpe. Solo en 2018 volvió el tribunal sobre su propia jurisprudencia.
El efecto llegó mucho más allá de la India. La sección 377 sirvió de modelo al Imperio. Artículos similares siguen hoy en códigos penales de Asia, África y el Caribe. Por cierto, la norma no ha desaparecido del todo: los actos no consentidos y los actos sexuales con animales siguen siendo delito. Pero para cerca de una sexta parte de la humanidad, aquel jueves terminó la criminalización del propio deseo.