El asesinato de Shila
Luchó por los derechos de las hijras en Bangladés. Luego Shila fue asesinada en su propia casa.
El 3 de febrero de 2025, unos vecinos de Betbunia, una localidad del distrito de Rangamati, en el sudeste de Bangladés, fuerzan la puerta de una pequeña casa de alquiler. En todo el día nadie ha visto a su inquilina. Sobre la cama encuentran a Shila, con la garganta cortada y heridas de arma blanca en el vientre. La policía cree que fue asesinada la noche anterior. Hacia las once de la noche, unos vecinos habían visto a cinco personas entrar en su casa.
Shila procedía de Hathazari, cerca de Chattogram, y vivía sola. Pertenecía a las hijras, la comunidad centenaria de personas trans e intersexuales del sur de Asia, y en la región se la consideraba una líder de su comunidad. Durante años luchó por sus derechos, su salud y su seguridad.
Las organizaciones de derechos humanos hablan de una ejecución selectiva y, por la brutalidad del crimen, sospechan que detrás hay extremistas religiosos. No está probado.
El asesinato se produce en una época agitada. Tras la caída del gobierno de Hasina en el verano de 2024, un gobierno interino dirigía el país, y la situación de las personas queer se volvió notablemente más peligrosa. La organización JusticeMakers Bangladesh in France contabilizó para 2025 doscientos sesenta ataques documentados contra personas LGBTQI+, muchos más que en años anteriores. Las más afectadas fueron las personas trans y de género diverso. La lista va desde la extorsión y las detenciones arbitrarias hasta los incendios provocados y el asesinato.
Sobre el papel, Bangladés parece casi progresista: desde 2013, el Estado reconoce oficialmente a las hijras como un género propio. En la vida diaria, sin embargo, ese reconocimiento apenas protege. Los actos entre personas del mismo sexo siguen siendo delito según el artículo colonial 377, y falta una prohibición general de la discriminación. Muchas víctimas no denuncian por miedo a represalias.
El nombre de Shila figura hoy en las listas del Día Internacional de la Memoria Trans. No se conoce ninguna sentencia contra los autores.