Un registro en lugar de una boda
En Nueva Gales del Sur no hubo boda en 2010, solo una inscripción. Un comienzo para unos, una afrenta para otros.
El 19 de mayo de 2010, la ley del Relationships Register recibió en Nueva Gales del Sur la sanción formal (Royal Assent). Una semana antes, las dos cámaras del Parlamento la habían aprobado: en la cámara baja, por sesenta y dos votos contra nueve; en la alta, por treinta y dos contra cinco. Las parejas podían en adelante inscribir su relación en la oficina de nacimientos, defunciones y matrimonios, independientemente del sexo.
Expresamente, no era un matrimonio. No había ceremonia ni nuevos derechos en sentido estricto. La inscripción servía como prueba de una relación seria y debía facilitar el acceso a prestaciones, por ejemplo en impuestos, ayudas sociales y solicitudes de visado. Para inscribirse había que ser mayor de edad, y al menos una persona debía residir en Nueva Gales del Sur. Nadie tenía que demostrar convivencia ni finanzas comunes. Quien se separaba podía hacer revocar la inscripción. El fiscal general John Hatzistergos habló de una reforma que respetaba la dignidad de las parejas no casadas.
Las reacciones en la comunidad estuvieron divididas. El periódico queer Star Observer contaba ahora a Nueva Gales del Sur entre los territorios australianos con reconocimiento formal, junto al Territorio de la Capital, Victoria y Tasmania. En los comentarios de los lectores se decía a veces que un simple registro era un insulto, y se reclamaba el matrimonio pleno. Otros replicaban que lo decisivo era la protección jurídica: si en el hospital una pareja cuenta como familia o si los parientes pueden impugnar un testamento.
El registro empezó a funcionar a principios de julio de 2010. El matrimonio igualitario siguió fuera de alcance en Australia durante años. Que una inscripción en un registro se viviera a la vez como progreso y como afrenta dice mucho del debate de aquellos años.