El discurso que convirtió a Taubira en un icono
Una ministra, un discurso, un poema: cómo Christiane Taubira marcó en 2013 el debate francés sobre el matrimonio igualitario.
El 29 de enero de 2013, Christiane Taubira sube a la tribuna de la Asamblea Nacional francesa. La ministra de Justicia abre el debate sobre una ley que debe permitir a las parejas del mismo sexo casarse y adoptar. Hasta ese día, para muchos la política de la Guayana Francesa es una figura marginal de la izquierda. Cuando abandona la tribuna, es un icono.
Taubira habla sin papeles, casi sin mirar sus notas. Ataca directamente a la oposición conservadora. Es hipócrita no reconocer a las parejas homosexuales y a sus hijos, y egoísta creer que una institución de la República puede reservarse solo a una parte de la ciudadanía. Luego se vuelve personal: los hijos y nietos de los opositores leerán un día, por curiosidad, las actas de este debate. Les resultará muy incómodo.
Hacia el final recalca cada palabra por separado: «Estamos orgullosos de lo que hacemos». Para terminar cita al poeta guayanés Léon-Gontran Damas y compara la ley con una rosa que por fin florece en la torre Eiffel. Los diputados de la izquierda se ponen en pie.
El ambiente en el país está caldeado. Desde hace meses, el movimiento «Manif pour tous» se moviliza contra el proyecto, y la oposición presenta más de cinco mil enmiendas. Tanto mayor es el eco de la intervención de Taubira. Se la compara con Simone Veil, que luchó por el derecho al aborto, y con Robert Badinter, que abolió la pena de muerte. Incluso los opositores a la ley le muestran respeto. Una revista gay y lésbica en línea imprime camisetas con el lema «#TeamTaubira».
En mayo de 2013 entra en vigor el matrimonio igualitario. La propia Taubira lo llama una «reforma de civilización». Su discurso sigue considerándose uno de los grandes momentos del Parlamento francés.