El Tribunal Constitucional dice sí al matrimonio igualitario
Durante siete años, el matrimonio igualitario en España estuvo en el aire. Después, el Tribunal Constitucional dictó una sentencia clara.
El 6 de noviembre de 2012 se dictó en Madrid una sentencia que miles de parejas llevaban siete años esperando. El Tribunal Constitucional español desestimó el recurso contra la apertura del matrimonio. Ocho magistrados votaron a favor y tres en contra.
La historia empieza en 2005. El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero abrió entonces el matrimonio a las parejas del mismo sexo, con derecho de adopción incluido. España fue, después de los Países Bajos y Bélgica, solo el tercer país del mundo en atreverse a dar ese paso. La Iglesia católica protestó con vehemencia. El conservador Partido Popular recurrió al Tribunal Constitucional. Su principal argumento se basaba en el artículo treinta y dos de la Constitución, que garantiza al «hombre y la mujer» el derecho a contraer matrimonio. Con ello, según el recurso, se refería exclusivamente al matrimonio entre un hombre y una mujer.
El procedimiento se alargó, y entretanto la situación política dio un vuelco. Cuando llegó la sentencia, gobernaba el propio Partido Popular. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, había llamado a la ley una «vergüenza» cuando era líder de la oposición. Ahora su gobierno tenía que encajar una clara derrota ante el tribunal. Lo picante: también un magistrado propuesto por los conservadores se puso del lado de la mayoría.
Rajoy había prometido aceptar la decisión, fuera cual fuera. Cumplió su palabra. Su ministro de Justicia declaró ese mismo día que la norma seguiría en vigor, aunque el partido habría tenido mayoría para tumbarla en el Parlamento.
Para unas veintidós mil parejas que se habían casado desde 2005 terminaba así un largo periodo de incertidumbre. Y la señal llegó más allá de los Pirineos: solo un día después, el gobierno francés puso en marcha su propio proyecto de ley de matrimonio igualitario.