Un beso en el estadio Luzhniki
Un beso en Moscú: en 2019, los guitarristas de Rammstein lanzaron ante 80 000 espectadores una señal contra la ley antigay rusa.
El 29 de julio de 2019, el grupo berlinés Rammstein tocó ante más de 80 000 personas en el estadio Luzhniki de Moscú. Al comienzo del primer bis sonó «Ausländer». Hacia el final del tema, los guitarristas Paul Landers y Richard Z. Kruspe se acercaron el uno al otro y se besaron en la boca.
En otro lugar habría sido una nota a pie de página. En Rusia era una señal política. Desde 2013, una ley federal prohíbe allí la llamada «propaganda homosexual», es decir, toda representación neutral o positiva de la homosexualidad que pueda llegar a menores. El verano de 2019 fue especialmente opresivo para la comunidad queer del país: en San Petersburgo acababan de asesinar a la activista Yelena Grigoryeva, y la ciudad negaba al Orgullo previsto cualquier lugar de celebración.
El grupo no dejó el momento sin comentario. Al día siguiente del concierto publicó una foto del beso en Instagram, con un texto en ruso: «¡Rusia, te queremos!». La imagen reunió en dos días más de 250 000 «me gusta».
Ya una semana antes, Rammstein había tomado posición en Chorzów, en Polonia: el batería Christoph Schneider, llevado sobre el público en una lancha neumática, ondeó una bandera arcoíris. Los observadores lo interpretaron como una reacción a los violentos ataques contra el Orgullo de Białystok, en el este de Polonia, pocos días antes.
En Moscú, la respuesta política fue inmediata. El diputado de la Duma Vitali Milonov, que como político municipal de San Petersburgo había impulsado la primera ley rusa de «propaganda», llamó «idiotas» a los músicos en la emisora NSN. En Europa había suficientes «intérpretes decentes» que no se comportaban de forma tan escandalosa. Si querían besarse, que lo hicieran en Ucrania.
Cuatro días después, Rammstein volvió a actuar, precisamente en la ciudad natal de Milonov, San Petersburgo. En Alemania, mientras tanto, llovieron los elogios. «Die Welt» calificó al grupo del mejor embajador que el país podía imaginar en el extranjero.