Un Estado pide perdón
Cuarenta años de persecución, un perdón tardío: el Parlamento francés votó por unanimidad una indemnización.
El 6 de marzo de 2024, el ministro de Justicia francés, Éric Dupond-Moretti, subió a la tribuna de la Asamblea Nacional e hizo algo que muchos habían esperado durante décadas. Pidió perdón en nombre del Estado a los homosexuales que durante cuarenta años habían sufrido una persecución profundamente injusta.
Y eso que Francia fue en su día pionera. Ya en 1791, la Revolución había abolido la penalización del amor entre personas del mismo sexo. Solo el régimen de Vichy, que colaboraba con los ocupantes alemanes, volvió a introducir en 1942 una edad de consentimiento discriminatoria para los contactos homosexuales. Tras la Liberación, la norma se mantuvo. Los últimos artículos especiales no se suprimieron hasta 1982, con François Mitterrand. En ese tiempo fueron condenadas unas diez mil personas, la mayoría hombres.
Uno de ellos es Michel Chomarat. Fue detenido en 1977 en una redada policial en el bar parisino «Le Manhattan» y condenado más tarde. Durante casi cincuenta años nunca aceptó lo que le habían hecho. Cuando llegó la noticia del Parlamento, se mostró profundamente conmovido.
El resultado sorprendió incluso a los y las activistas. Los diputados votaron por unanimidad, a última hora de la noche. El proyecto, presentado originalmente por el senador socialista Hussein Bourgi, preveía una cantidad fija de diez mil euros, más ciento cincuenta euros por cada día de prisión. Una comisión independiente debía examinar las solicitudes. El ministro de Justicia admitió, sin embargo, que tras tanto tiempo muchos apenas podrán demostrar su condena. De todos modos, solo quedarían con vida unos pocos cientos de afectados.
El asunto no quedó zanjado. El Senado había aprobado el reconocimiento de la injusticia, pero se resistía al dinero. Siguió un tenaz tira y afloja entre las cámaras. Aun así, el gesto de marzo de 2024 sigue siendo notable: un Estado reconoció públicamente que durante décadas había castigado a personas solo por su amor.